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martes, 6 de diciembre de 2016

Tranvía: ¡viva el progreso!

¡Saludos, gameadores!

Volvemos a la carga con una nueva reseña. En esta ocasión, volvemos a reseñar un juego para dos jugadores: "Tranvía", de Helmut Ohley, un interesante título que llega a España de la mano de SD Games en el que nos pondremos al frente de una empresa de tranvías en Múnich.


Agradecemos a SD Games por su apoyo a nuestro blog y por hacer posible esta reseña.

Ficha técnica:
Autor: Helmut Ohley
Editorial: SD Games
Número de jugadores: 2
Tiempo de juego: Aprox. 30 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años
Año de publicación: 2016

Temática:
En la Múnich de finales del siglo XIX, el tranvía “lo está petando”y necesita expandirse, introduciendo nuevas rutas, estaciones y tranvías adicionales. Ya por esas fechas, el progreso hacía que los tranvías se quedasen anticuados casi tan rápido como ahora un iPhone. Deberemos adaptarnos a esos progresos y pasar de tranvías tirados por caballos a tranvías con motor a vapor, y de estos a los más modernos, los tranvías eléctricos. Y con esta temática, dos jugadores lucharán por convertirse en el magnate de los tranvías en la ciudad. Suena bien, ¿verdad?

Contenido y diseño gráfico:
Dentro de una caja cuadrada (tamaño Patchwork, por citar un juego reseñado en Games de Mesa), con una atractiva ilustración de cubierta de Klemens Franz (sí, somos de los que nos dejamos seducir por su estilo), nos encontramos con el siguiente contenido:
  • 142 cartas, divididas en:
    · 112 cartas de estación multiusos
    · 16 cartas de tranvía
    · 8 cartas de conductor (el comodín del señor JJ)
    · 4 cartas de estación central
    · 2 cartas de resumen (en español e inglés)
  • 1 libreta de puntuación
  • 1 reglamento

El diseño gráfico y las ilustraciones corren a cargo de Klemens Franz, archiconocido ilustrador de grandes juegos de Uwe Rosenberg como Agricola, Le Havre, At The Gates of Loyang o Caverna, entre otros. El estilo de este ilustrador no suele dejar indiferente a ningún jugón, y no hay término medio: o te atrae o te espanta. Pues a nosotros, ese estilo de extraño colorido y figuras desproporcionadas nos encanta... ¿What can we do?

Objetivo del juego:
En este juego para dos jugadores, cuya duración siempre será de 10 viajes (más algún viaje extra opcional, como veremos), el objetivo será conseguir más puntos que nuestro adversario para proclamarnos los reyes del tranvía en la Múnich del siglo XIX. ¿Y cómo se hace esto? Veamos...

Mecánica:
Tranvía es un juego de cartas, con una mecánica esencialmente de gestión de mano.

Tras disponer en el centro de la mesa las 4 cartas de estaciones centrales y a un lado las cartas de tranvía, que hacen las veces de multiplicadores de puntos, se disponen 3 de estas cartas para poder ser compradas. En concreto, empiezan estando disponibles 3 tranvías de los más básicos (x2, a caballo), y según avance la partida podremos acceder a los tranvías más modernitos (x3 y x4, tranvías a vapor y eléctricos respectivamente).

Cada jugador recibe 6 cartas como mano inicial. Además, el jugador inicial recibe 12 cartas bocabajo y el segundo recibe 15. ¿Y por qué bocabajo? Pues porque las cartas de estación tienen varias funciones, y una de ellas, si usamos las cartas por su anverso, es la del dinero. Cada carta son 1000 marcos. Por tanto, el jugador inicial comienza con un capital de 12.000 marcos y el segundo con 15.000.


Tras esto, y comenzando el jugador que se haya montado más recientemente en un tranvía (si ninguno lo ha hecho, daremos por válido el autobús...), cada jugador en su turno debe/puede hacer las siguientes acciones, en orden:
  1. Situar pasajeros: Obligatoriamente debe situar 1 ó 2 cartas de su mano en la estación central del color correspondiente, usándolas en este caso como pasajeros. En el momento en que una estación central tenga 4 cartas de pasajeros, inmediatamente ambos jugadores realizan un viaje de ese color, y se puntúan (lo veremos después).
  2. Colocar estaciones: Opcionalmente, el jugador puede situar tantas cartas de su mano como quiera delante de sí mismo. Las cartas deben colocarse en orden ascendente (motivo por el cual se suele relacionar a este juego con Exploradores, aunque a nosotros nos parecen dos juegos muy diferentes). Cada carta tiene un valor (otorgará 1, 2 ó 3 puntos a la hora de puntuar). Hay que tener en cuenta que las cartas que se coloquen como estaciones deben tener, obligatoriamente, una carta de tranvía (puede estar ya sobre la mesa o comprarse en este turno). Las cartas de conductor (JJ) sirven como comodín de cualquier color (también para ser situadas como pasajeros).
  3. Ingresos: Si el jugador lo desea, puede llevar las cartas que quiera de las que le queden en su mano a su “saca” particular. Es decir, ponerlas bocabajo y transformarlas en dinero. El dinero le será necesario para cuando quiera...
  4. Comprar tranvías: También es opcional. En cada turno hay 3 cartas de tranvía disponibles. Al principio, solo están disponibles las más básicas, las de los tranvías tirados por caballos. Cuestan 5.000 marcos y, a la hora de puntuar, multiplicarán el valor total de toda esa fila de estaciones x2. Posteriormente aparecerán multiplicadores superiores, cada vez más caros, eso sí (la vida del inversor es dura, amigos).
  5. Robar cartas nuevas: Se repone la mano hasta tener 6 cartas.

Solo nos queda hablar del sistema de puntuación.
Cuando un jugador sitúa en una estación central la cuarta carta de pasajero, ambos jugadores realizan un viaje con ese color. Es decir, si se sitúa la cuarta carta en la estación central azul, cada jugador puntúa sus estaciones azules. Se suma el valor de los puntos de cada carta y se multiplica por el tranvía correspondiente (x2, x3 o x4). Puede ocurrir que un jugador tenga dos líneas de ese color, o bien que no tenga ninguna (en cuyo caso, se anotaría un cero bien redondito...).
Si un jugador coloca en una fila propia su octava carta de estación, inmediatamente realizará un viaje extra, puntuándose él solo esa fila en cuestión. Nota: conviene mirar al contrincante con cara chulesca en este momento. Suele ser gratificante ver su cara...
Al puntuar, las columnas no se descartan. Solo se descartan las 4 cartas de la estación central.

Y eso es todo, amigos. El juego termina cuando se realiza el décimo viaje. El jugador con más puntos será el magnate de la industria del tranvía en Múnich y ganará muchos marcos gracias al progreso y a los deseos de desplazarse más rápidamente de la población.


Conclusión:
Consideramos que este Tranvía, de Helmut Ohley, es un gran juego para dos jugadores. Por su razonable duración permite echarse la revancha de momento y engarzar más de una partida. El azar interviene en cierta medida con las cartas te van saliendo en la mano, pero normalmente no suele ser algo que determine que ganes o pierdas una partida solamente por eso. Ha sido muy comparado con Exploradores, ese juegazo de Reiner Knizia. Sin embargo, consideramos que este juego te deja sensaciones suficientemente distintas a aquel como para poder tener ambos en una ludoteca y que vean mesa con frecuencia. En Exploradores hay que asumir más riesgos y bloquear más al contrario, mientras que en este Tranvía hay que intentar de llevar un gran equilibrio e intentar atacar al contrario cuando lo veamos con la guardia baja (quien ya lo haya jugado sabrá a qué nos referimos, y quien no... lo dejamos para que lo descubra por sí mismo/a).

Conclusión final:

A nuestro juicio, un gran juego para dos jugadores. Disfrutaréis del placer de tomar la delantera, o sufriréis por ello cuando os la tomen. Por cierto, ¿alguien sabe dónde venden gorras de maquinista?

domingo, 19 de abril de 2015

LEWIS & CLARK: ¿Cómo se llega al Pacífico, señor indio?

Hoy tiramos de refranero español, y al grito de “La primavera al jugón altera”, o “En Abril, reseñas mil”, Games de Mesa vuelve a la carga con una reseña del juego Lewis & Clark, que fue una de las sensaciones en la Feria de Essen de 2013.

Queremos agradecer a la archiconocida tienda Dracotienda, gracias a cuya colaboración ha sido posible esta reseña. ¡Gracias!

www.dracotienda.com

Ficha técnica:

Autor: Cédrik Chaboussit
Editorial: Ludonaute (en español, Asmodée Ibérica)
Número de jugadores: De 1 a 5
Tiempo de juego: 30 minutos por jugador
Edad recomendada: Desde 14 años
Año de publicación: 2013


Temática:

Nos encontramos ante un juego altamente temático. Extraemos de las reglas la introducción temática del juego donde se explica a la perfección:

El 30 de noviembre de 1803, Estados Unidos compró Louisiana a Napoleón por 15 millones de dólares. ­ Thomas Jefferson decidió enviar a los aventureros Meriwether Lewis y William Clark para que exploraran aquel inmenso territorio desconocido. La expedición de Lewis y Clark (de 1804 a 1806) fue la primera expedición americana que atravesó los Estados Unidos de Este a Oeste hasta la costa pacífica”.

Pues bien, ese será nuestro papel en el juego, el de unos intrépidos exploradores que tratarán de llegar desde Saint Louis hasta Fort Clatsop, en una trepidante carrera a través del río y las montañas. ¡Senderismo y multiaventuras, que lo llaman ahora!


Contenido y diseño gráfico:

Lewis & Clark se nos presenta en una caja cuadrada, tamaño Dominion por ejemplo, dentro de la cual encontramos los siguientes componentes:

  • Un reglamento a todo color y con bastantes ejemplos (lo cual siempre es de agradecer)
  • Un tablero muy colorido (que nos recuerda un poco al de Stone Age)
  • 5 tableros individuales de expedición, con barcos para alojar indios o recursos
  • 12 losetas de barco: 6 de recursos y 6 de indios, ambas con doble cara
  • 84 cartas de Personaje: 30 iniciales y 54 encontrados
  • 5 fichas de explorador
  • 18 fichas de indios
  • 5 Marcadores de campamento
  • 100 hexágonos de madera representando los recursos (20 de madera, 20 de pieles, y 15 de cada uno de los siguientes: comida, equipamiento, canoas y caballos).
  • 8 multiplicadores de recursos
  • 10 marcadores para modificar el recorrido (doble cara: montaña/río)
  • 8 marcadores para el modo en solitario


Con esto, nos podemos hacer una idea del abundante material que trae la caja.

El diseño artístico corre a cargo de Vincent Dutrait, conocido por su trabajo en juegos como Tikal II, Augustus o Mundus Novus. Como decimos, el tablero nos recuerda un poco al de Stone Age, aunque es suficientemente distinto y llamativo. En cuanto a las cartas de Personaje, debemos destacar que todos los personajes son distintos e individualizados, con unas ilustraciones muy curradas, y basados en personajes reales que Lewis & Clark se encontraron en la expedición. ¡Si hubiesen tenido facebook, tendrían un montón de amigos!


Objetivo del juego:

El objetivo del juego es ser el primero en llegar a la meta, o lo que es lo mismo, plantar la bandera de los EE.UU. en el Oeste, en Fort Clatsop. ¡Lo que les gusta una bandera a los americanos! Y para uno que tenemos nosotros, llamado Antonio (Banderas)… ¡también se lo llevan!



En fin… ¿cómo se consigue esto? Pues vamos a verlo:


Mecánica:

Lewis & Clark es un juego altamente estratégico, que combina de forma magistral varias mecánicas, como la de gestión de recursos, gestión de mano, construcción de mazo o colocación de trabajadores.

En cada turno, el jugador deber realizar obligatoriamente una acción, a elegir entre dos:
-          O bien juega una carta de su mano, que deberá potenciar mediante otra carta del revés o añadiéndole “meeples de indios” para darle fuerza…
-          O bien sitúa un indio dentro del tablero para conseguir recursos, que deberá poder albergar dentro de uno de sus barcos.
Además de esta acción obligatoria, cada jugador en su turno puede hacer hasta dos acciones opcionales, que son:
-          Reclutar un nuevo personaje de entre los Personajes Encontrados, para lo cual tendrá que pagar el coste del mismo en pieles y equipamientos.
-          O Acampar, algo que tendrá que hacer en el momento más oportuno, pues aquí está la clave para ganar la partida.


El objetivo principal del juego es ir avanzando por el río y/o montaña con nuestro explorador. Esto lo conseguiremos a través de cartas de acción, y para ello necesitaremos sobre todo recursos, que iremos convirtiendo en canoas (para el agua) o caballos (para la montaña)
Una de las “gracias” del juego es la manera en que utilizamos las cartas. Al realizar la acción obligatoria de bajar una carta a nuestra zona de juego, deberemos darle fuerza, ya que por sí sola no hace nada, necesita trabajadores. Para ello, tendremos que añadir indios a esa carta (entre 1 y 3), o elegir una carta de nuestra mano y colocarla debajo de la que queramos jugar, bocabajo. Cada carta en su parte de atrás tiene dibujados 1, 2 o 3 indios. Así, si le añadimos una carta con 2 indios en su parte de atrás, estaremos haciendo la acción de la carta bajada 2 veces.
Hay que buscar el equilibrio entre las cartas, pues cada carta que bajemos para dar fuerza no la tendremos disponible durante un buen rato, hasta que acampemos y recojamos todas nuestras cartas. "¿La bajo o me la reservo?", pensaréis todo el rato…


Otra de las "gracias" es que, al activar algunas cartas, obtenemos tantos recursos como símbolos del mismo tengamos en nuestra zona de juego, y los que tengan los jugadores a nuestra izquierda y derecha. Por ejemplo: si yo tengo bajadas 2 cartas con símbolos de madera, mi compañero de la izquierda tiene una más y el de la derecha 2 más, en total me llevaré 5 maderas por cada vez que active mi carta. Interesante, ¿verdad? ¡Ya os puedo ver mirando disimuladamente de reojo a ambos lados!
Por último, la cuestión principal de este juego: ¿Cuándo acampar? Por mucho que avance nuestro explorador, no servirá de nada si no “planta el campamento”. Al hacerlo, hay que tener mucho cuidado, pues si no lo hacemos en el momento oportuno, deberemos pagar varias unidades de tiempo, lo que se traduce en que nuestro explorador retrocederá varias casillas. Por ejemplo, cada carta que nos quede en la mano al Acampar nos hará retroceder una casilla. Y si tenemos demasiados recursos o indios en algunos de nuestros barcos, también habrá que retroceder al explorador, pues llevaremos demasiadas cosas “a cuestas” e iremos más lentos. ¡Qué simple y qué “difficult” es este juego!

Conclusión:

Lewis & Clark es un juego apasionante, en el que no puedes cometer ningún error si no quieres pagarlo caro. Tendrás que optimizar al máximo tus recursos y tus cartas, y planificar perfectamente tu estrategia. Además, por si fuera poco, no podrás quitarle el ojo de encima a tus compañeros de expedición, pues sus cartas en juego y sus decisiones te afectarán en gran medida. (A “la vieja el visillo” se le daría muy bien jugar a Lewis & Clark…)


Conclusión final:

Merece mucho la pena tener Lewis & Clark en nuestra ludoteca. Escala muy bien entre 1 y 4 jugadores. A 5 no lo hemos probado, aunque quizás se pueda hacer un poco largo. En cualquier caso, es un juego distinto a todos los demás, una carrera por llegar el primero a la meta pero con una gran gestión de recursos que hará las delicias de los aficionados a este tipo de mecánicas, combinadas con una emocionante carrera. ¡Corre, corre, que te pillo!