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miércoles, 17 de febrero de 2016

Dark Matter: ¿en tu carta o en la mía?



¡Hola de nuevo, Gameadores! En primer lugar queremos pediros disculpas por la tardanza en publicar una nueva reseña. Hemos tenido una serie de contratiempos que no vienen al caso, pero lo importante es que ya estamos aquí de nuevo. En esta ocasión reseñamos Dark Matter, el juego de Óscar Arévalo editado en nuestro país por Gen X. Y para compensaros por la espera, ¡os traemos una reseña acompañada de entrevista al autor del juego! Subiremos la entrevista tras la reseña, en una entrada independiente.


 Queremos agradecer una vez más al personal de AgrPriority por hacer posible esta reseña y por ponernos en contacto con Óscar Arévalo para la entrevista.


 Ficha técnica:

Autor: Óscar Arévalo
Editorial: Gen X
Número de jugadores: De 2 a 4 intrépidos post-humanos post-apocalípticos…
Tiempo de juego: Entre 15 y 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 12 años
Año de publicación: 2015

Temática:
Dark Matter se basa en un futuro no muy cercano, dentro de 3 milenios. La humanidad ha abandonado la Tierra y ha comenzado a colonizar otros planetas (¡lo que le gusta a un humano colonizar cosas…!). Desde que se descubrió la “Tríada Sophia”, el hombre ha podido expandirse sin límites…
En la práctica, haremos uso de las acciones de nuestras cartas para “terraformar” planetas, conseguir recursos, reclutar ejércitos, etc. Y todo ello con un diseño muy atractivo y unas fichas de robots muy chulas, que nada más verlas dan ganas de invadir planetas…

Contenido y diseño gráfico:
Dentro de una caja cuadrada, de un tamaño un poco mayor que el de juegos como “Exploradores”, encontramos el siguiente material:

-          20 cartas de planeta (cuadradas)
-          4 cartas de diplomacia (también cuadradas)
-          12 cartas de materia (rectangulares y más grandes)
-          4 cartas de civilización (mismo formato que las de materia)
-          16 gemas amarillas (valor 1)
-          8 gemas moradas (valor 5)
-          40 robots rojos (soldados)
-          1 robot verde (jugador inicial)
-          1 reglamento en español e inglés


 Objetivo del juego:
En las cuatro rondas que dura una partida a Dark Matter, los jugadores tratarán de “terraformar” el mayor número de planetas posible para ganar la partida. Además, también conseguirán puntos de victoria por  las cartas de civilización (cuyo uso es opcional), por las gemas de recursos y por defensas en sus planetas (como veremos a continuación).

Mecánica:
Dark Matter es un juego de gestión de recursos, aunque esos recursos no existen físicamente en el juego, es decir, no vienen cubitos de colores representando esos recursos. Los recursos se consiguen activando las cartas (propias o ajenas, como veremos), y se gastan inmediatamente, por lo que su representación es virtual.

Al principio de la partida, cada jugador recibe 4 gemas, una carta de diplomacia (o 2 si juegan 2 jugadores) y 3 cartas de materia al azar, aunque deben ser una de cada tipo: una verde, una roja y una morada. Se puede jugar con la variante de civilización, en cuyo caso cada jugador deberá coger una carta de civilización. Las cartas de planeta se barajan y se colocan bocabajo, y se irán robando desde el fondo del mazo (ya que las cartas de planeta tienen dos caras y se sabe qué planeta es el de la primera carta). 


 Tras la preparación inicial, empieza la primera de las 4 rondas de juego, que se componen de 3 fases:

1. Fase de gestión: El jugador activo coge tantas gemas como la ronda en la que se esté. Es decir: en el primer turno toma 1 gema, en el segundo 2, etc.

2. Fase de acción: El jugador activo puede hacer varias cosas:

a) Jugar las habilidades de las cartas de materia, de sus propias cartas o de un oponente. Esto nos lleva a explicar una de las cosas más originales de este juego: el uso de las cartas de materia.
Cada carta de materia consta de 2 caras, ambas impresas y ambas jugables. Es decir, que una carta no tiene un anverso con acciones y un reverso para “embellecer”, sino que ambas partes de la carta nos servirán para jugar. En cada cara hay 2 acciones disponibles: una bocarriba y otra boca abajo. En su turno, un jugador podrá usar la acción que tiene en la parte superior en el anverso de sus tres cartas (es decir, la que él ve de frente), o una acción superior del reverso de uno de los oponentes, siempre que su carta de diplomacia lo permita. Un jugador podrá activar las 3 cartas que tiene en la mano, pero solo una carta de un rival por ronda (o 2 si se juega a 2 jugadores). Para indicar que ya han usado una carta de un jugador, se utilizan las cartas de diplomacia (las de la banderita).
Lo más original del uso de estas cartas: cuando son usadas, éstas serán volteadas, lo cual supone convertir la acción inferior en superior; o bien giradas, en cuyo caso el anverso pasará a ser el reverso.

b) Utilizar las habilidades de los planetas: Se pueden usar las habilidades de los planetas propios durante su turno, o bien las de los oponentes. Para hacer esto último, deberá colocar tantas miniaturas de soldado en la carta del planeta atacado como el valor de defensa que tenga. Esto no se podrá hacer en caso de que un planeta de otro jugador ya tenga otros soldados encima (ya haya sido atacado).



c) Maniobra especial: Un jugador puede pagar una gema para voltear una de sus cartas de materia.

Además de esto, también se pueden hacer otras acciones como por ejemplo:
-          Progresar un planeta: Pagando los puntos de progreso que indique el coste de progreso de uno de sus planetas, el jugador le dará la vuelta a esa carta y “evolucionará” ese planeta. Esto es importante, puesto que si un planeta está progresado, su habilidad especial se podrá usar una vez por turno, mientras que si no lo está, solo se podrá usar una vez en la partida.
-          Reclutar soldados.
-          Girar cartas.
-          Voltear cartas.


Por último, en la fase final del jugador activo, éste recupera todos sus simpáticos robots, añade las gemas de recurso ganadas en el turno y endereza todos sus planetas progresados. Se reponen los planetas en la mesa, y se juega el siguiente turno del siguiente jugador.

Al final de la partida, ganará el jugador que tenga más puntos, que obtendrá mediante planetas terraformados, por gemas de recurso (1 punto de victoria por gema) y por defensas en sus planetas (los robots no solo atacan, también defienden nuestros planetas y dan puntos por ello…).

Conclusión:
Dark Matter es un juego aparentemente sencillo pero al que le iremos descubriendo la estrategia a medida que vayamos jugando más partidas. Tenemos 3 acciones disponibles en nuestra mano, más otras 3 posibles en la mano de cada uno de los demás jugadores. Sin embargo, estas acciones (que variarán entre 6 y 12 posibles según el número de jugadores) irán cambiando constantemente, puesto que las cartas se irán volteando y girando.
No tiene precio ver la cara de tus oponentes cuando le giras una carta de su mano que quería usar en su siguiente turno para hacer una “jugada maestra” que le acabas de echar abajo sin saberlo…


Conclusión final:
Un juego muy dinámico, muy cambiante, con mucha interacción entre los jugadores y con una mecánica de cartas muy original. Las miniaturas de los robots están genial. Podrían haber usado tokens o cubos, pero perdería mucha gracia… 
 Si tienes sueños imperialistas pero lo de invadir otros países se te queda pequeño después de tantos años de Risk… Dark Matter y sus colonizaciones interplanetarias es tu opción.

domingo, 19 de abril de 2015

LEWIS & CLARK: ¿Cómo se llega al Pacífico, señor indio?

Hoy tiramos de refranero español, y al grito de “La primavera al jugón altera”, o “En Abril, reseñas mil”, Games de Mesa vuelve a la carga con una reseña del juego Lewis & Clark, que fue una de las sensaciones en la Feria de Essen de 2013.

Queremos agradecer a la archiconocida tienda Dracotienda, gracias a cuya colaboración ha sido posible esta reseña. ¡Gracias!

www.dracotienda.com

Ficha técnica:

Autor: Cédrik Chaboussit
Editorial: Ludonaute (en español, Asmodée Ibérica)
Número de jugadores: De 1 a 5
Tiempo de juego: 30 minutos por jugador
Edad recomendada: Desde 14 años
Año de publicación: 2013


Temática:

Nos encontramos ante un juego altamente temático. Extraemos de las reglas la introducción temática del juego donde se explica a la perfección:

“El 30 de noviembre de 1803, Estados Unidos compró Louisiana a Napoleón por 15 millones de dólares. ­ Thomas Jefferson decidió enviar a los aventureros Meriwether Lewis y William Clark para que exploraran aquel inmenso territorio desconocido. La expedición de Lewis y Clark (de 1804 a 1806) fue la primera expedición americana que atravesó los Estados Unidos de Este a Oeste hasta la costa pacífica”.

Pues bien, ese será nuestro papel en el juego, el de unos intrépidos exploradores que tratarán de llegar desde Saint Louis hasta Fort Clatsop, en una trepidante carrera a través del río y las montañas. ¡Senderismo y multiaventuras, que lo llaman ahora!


Contenido y diseño gráfico:

Lewis & Clark se nos presenta en una caja cuadrada, tamaño Dominion por ejemplo, dentro de la cual encontramos los siguientes componentes:

  • Un reglamento a todo color y con bastantes ejemplos (lo cual siempre es de agradecer)
  • Un tablero muy colorido (que nos recuerda un poco al de Stone Age)
  • 5 tableros individuales de expedición, con barcos para alojar indios o recursos
  • 12 losetas de barco: 6 de recursos y 6 de indios, ambas con doble cara
  • 84 cartas de Personaje: 30 iniciales y 54 encontrados
  • 5 fichas de explorador
  • 18 fichas de indios
  • 5 Marcadores de campamento
  • 100 hexágonos de madera representando los recursos (20 de madera, 20 de pieles, y 15 de cada uno de los siguientes: comida, equipamiento, canoas y caballos).
  • 8 multiplicadores de recursos
  • 10 marcadores para modificar el recorrido (doble cara: montaña/río)
  • 8 marcadores para el modo en solitario


Con esto, nos podemos hacer una idea del abundante material que trae la caja.

El diseño artístico corre a cargo de Vincent Dutrait, conocido por su trabajo en juegos como Tikal II, Augustus o Mundus Novus. Como decimos, el tablero nos recuerda un poco al de Stone Age, aunque es suficientemente distinto y llamativo. En cuanto a las cartas de Personaje, debemos destacar que todos los personajes son distintos e individualizados, con unas ilustraciones muy curradas, y basados en personajes reales que Lewis & Clark se encontraron en la expedición. ¡Si hubiesen tenido facebook, tendrían un montón de amigos!


Objetivo del juego:

El objetivo del juego es ser el primero en llegar a la meta, o lo que es lo mismo, plantar la bandera de los EE.UU. en el Oeste, en Fort Clatsop. ¡Lo que les gusta una bandera a los americanos! Y para uno que tenemos nosotros, llamado Antonio (Banderas)… ¡también se lo llevan!



En fin… ¿cómo se consigue esto? Pues vamos a verlo:


Mecánica:

Lewis & Clark es un juego altamente estratégico, que combina de forma magistral varias mecánicas, como la de gestión de recursos, gestión de mano, construcción de mazo o colocación de trabajadores.

En cada turno, el jugador deber realizar obligatoriamente una acción, a elegir entre dos:
-          O bien juega una carta de su mano, que deberá potenciar mediante otra carta del revés o añadiéndole “meeples de indios” para darle fuerza…
-          O bien sitúa un indio dentro del tablero para conseguir recursos, que deberá poder albergar dentro de uno de sus barcos.
Además de esta acción obligatoria, cada jugador en su turno puede hacer hasta dos acciones opcionales, que son:
-          Reclutar un nuevo personaje de entre los Personajes Encontrados, para lo cual tendrá que pagar el coste del mismo en pieles y equipamientos.
-          O Acampar, algo que tendrá que hacer en el momento más oportuno, pues aquí está la clave para ganar la partida.


El objetivo principal del juego es ir avanzando por el río y/o montaña con nuestro explorador. Esto lo conseguiremos a través de cartas de acción, y para ello necesitaremos sobre todo recursos, que iremos convirtiendo en canoas (para el agua) o caballos (para la montaña)
Una de las “gracias” del juego es la manera en que utilizamos las cartas. Al realizar la acción obligatoria de bajar una carta a nuestra zona de juego, deberemos darle fuerza, ya que por sí sola no hace nada, necesita trabajadores. Para ello, tendremos que añadir indios a esa carta (entre 1 y 3), o elegir una carta de nuestra mano y colocarla debajo de la que queramos jugar, bocabajo. Cada carta en su parte de atrás tiene dibujados 1, 2 o 3 indios. Así, si le añadimos una carta con 2 indios en su parte de atrás, estaremos haciendo la acción de la carta bajada 2 veces.
Hay que buscar el equilibrio entre las cartas, pues cada carta que bajemos para dar fuerza no la tendremos disponible durante un buen rato, hasta que acampemos y recojamos todas nuestras cartas. "¿La bajo o me la reservo?", pensaréis todo el rato…


Otra de las "gracias" es que, al activar algunas cartas, obtenemos tantos recursos como símbolos del mismo tengamos en nuestra zona de juego, y los que tengan los jugadores a nuestra izquierda y derecha. Por ejemplo: si yo tengo bajadas 2 cartas con símbolos de madera, mi compañero de la izquierda tiene una más y el de la derecha 2 más, en total me llevaré 5 maderas por cada vez que active mi carta. Interesante, ¿verdad? ¡Ya os puedo ver mirando disimuladamente de reojo a ambos lados!
Por último, la cuestión principal de este juego: ¿Cuándo acampar? Por mucho que avance nuestro explorador, no servirá de nada si no “planta el campamento”. Al hacerlo, hay que tener mucho cuidado, pues si no lo hacemos en el momento oportuno, deberemos pagar varias unidades de tiempo, lo que se traduce en que nuestro explorador retrocederá varias casillas. Por ejemplo, cada carta que nos quede en la mano al Acampar nos hará retroceder una casilla. Y si tenemos demasiados recursos o indios en algunos de nuestros barcos, también habrá que retroceder al explorador, pues llevaremos demasiadas cosas “a cuestas” e iremos más lentos. ¡Qué simple y qué “difficult” es este juego!

Conclusión:

Lewis & Clark es un juego apasionante, en el que no puedes cometer ningún error si no quieres pagarlo caro. Tendrás que optimizar al máximo tus recursos y tus cartas, y planificar perfectamente tu estrategia. Además, por si fuera poco, no podrás quitarle el ojo de encima a tus compañeros de expedición, pues sus cartas en juego y sus decisiones te afectarán en gran medida. (A “la vieja el visillo” se le daría muy bien jugar a Lewis & Clark…)


Conclusión final:

Merece mucho la pena tener Lewis & Clark en nuestra ludoteca. Escala muy bien entre 1 y 4 jugadores. A 5 no lo hemos probado, aunque quizás se pueda hacer un poco largo. En cualquier caso, es un juego distinto a todos los demás, una carrera por llegar el primero a la meta pero con una gran gestión de recursos que hará las delicias de los aficionados a este tipo de mecánicas, combinadas con una emocionante carrera. ¡Corre, corre, que te pillo!