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miércoles, 31 de agosto de 2016

Batalla por el Olimpo: ¡Que Zeus os pille confesados!



¡Saludos, Gameadores! ¿Se nos acaban las vacaciones y tenemos mal humor y ganas de guerra? No os preocupéis; tenemos el juego perfecto para la ocasión. Podréis desfogar batallando en una guerra entre dioses griegos en este juego de Matthias Cramer (autor de éxitos como Glen More, Lancaster o Rokoko) que nos trae Maldito Games y que hoy reseñamos: Batalla por el Olimpo.


 Agradecemos a Maldito Games por hacer posible esta reseña.
 www.malditogames.com
 Ficha técnica:

Autor: Matthias Cramer
Editorial: Maldito Games
Número de jugadores:  2
Tiempo de juego: Aprox. 30 minutos
Edad recomendada: A partir de 12 años
Año de publicación: 2016

Temática:
“Se ha desatado la guerra en el Olimpo y algunos dioses luchan entre ellos mientras otros lo abandonan. Es tu oportunidad para hacerte con un trono en el nuevo concilio de los dioses.”. Así reza en la introducción al reglamento. Pero ya sabéis que los Dioses griegos eran como son ahora los políticos: lo de mancharse las manos no les gustaba en demasía. Que si hay que ir, se va… pero si pueden mandar a otros en su lugar, mejor.
Así pues, en este Batalla por el Olimpo, cada uno de los dos jugadores se pondrá al mando de un gran plantel de héroes y soldados para tratar de derrotar al contrario. Menuda batalla…¡por Tutatis! Digo… ¡Por Zeus!


Contenido y diseño gráfico:
Dentro de una caja cuadrada de pequeño tamaño, similar a la de otros juegos para dos jugadores como Exploradores o el más reciente Patchwork (también editado por Maldito Games), nos encontramos con el siguiente contenido:

· 99 cartas (60 de héroe, 24 de soldado, 12 de equipo, 2 de resumen y 1 en blanco)
· 1 tablero de juego
· 4 marcadores de madera
· 1 contador de puntos de madera
· 20 fichas de herida (de madera)

En cuanto al diseño gráfico, cabe destacar el buen trabajo realizado por Javier González Cava con las ilustraciones. Por ejemplo, cada carta de héroe es única y está perfectamente documentada, representado al héroe en cuestión con sus atributos. Los amantes de la mitología griega sin duda disfrutarán pasando cartas. Otro detalle que cabe destacar es, además de la ilustración del tablero de juego, la que adorna la parte trasera del tablero, detalle que es de agradecer en estos tiempos lúdicos en los que aún aparecen algunos tableros ¡blancos! por detrás… Como decimos, no es el caso y, aunque la parte trasera del tablero no se utilice, la ilustración mola y siempre la observarás al sacar el juego.


Objetivo del juego:
El objetivo del juego es aniquilar al contrario. Vale, muy pacífico no es el juego, pero… ¿qué esperabais tras conocer el título? Nos ponemos en la piel de algún Dios del Olimpo y trataremos de machacar al Dios o Diosa que tengamos enfrente. Veamos cómo.

Mecánica:
Batalla por el Olimpo es un juego de cartas con una mecánica fundamentalmente de gestión de mano. Se trata de un juego muy táctico, con cierto azar que para nada es determinante.
Todo en este juego se hace con cartas. Existen cartas de héroes, de soldados y de equipo. Cada carta tiene asignado un color, y también pueden ser multicolor (comodín). Cada carta tiene un coste asignado. Para ser bajada, deberemos descartar de nuestra mano ese coste. Por ejemplo, a la izquierda en la carta de Meleagro aparece un símbolo en azul y otro en verde. Esto quiere decir que para poder jugar la carta deberemos descartarnos de una carta azul y otra verde (o multicolor). Hay cartas más potentes (y más caras) y otras menos potentes (y más baratas). Todas son buenas si se juegan en el momento oportuno.



Cada carta de Héroe o de Soldado tiene un valor de ataque y un valor de vida, y algunas tienen alguna habilidad especial. Veamos cómo son estos tres tipos de cartas:

Las cartas de Héroes: son las más potentes en general. Claro, para eso son héroes. Y también hay diferencias entre ellos. Hay héroes y héroes. No es lo mismo jugar al todopoderoso Hércules que al citado Meleagro, que sí, que también fue un héroe el chaval, pero es que Hércules… Eso sí, para bajar a un Héroe de los gordos prepara un buen surtido de cartas. Por ejemplo, para bajar a Hércules debemos pagar 2 cartas amarillas, una roja, una azul y una verde. ¿Os creíais que iba a repartir mamporros gratis?

Las cartas de Soldados: De cada una de ellas hay dos copias (dos Fenicios, dos Argonautas, dos Mirmidores, etc.). En general son menos potentes que los Héroes y también menos costosas. Lo de enviar a combatir soldaditos rasos en lugar de héroes tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como todo…

Cartas de equipo: Se trata de cascos, espadas y escudos. A cada carta de héroe o soldado podemos equiparla con una carta de equipo. Estas cartas sirven para incrementar el valor de ataque y/o vida de cada héroe o soldado, a quienes solamente podremos equipar con un equipo.

Y vamos al meollo de la cuestión: ¿cómo se juega?
El orden de juego es muy sencillo. En cada turno, un jugador puede realizar 3 acciones:

1. Jugar cartas de su mano.  Como hemos indicado, para ello deberá pagar (descartar) las cartas correspondientes de su mano. A cada lado del tablero hay 6 espacios donde puede bajarse una carta, repartidos en 3 enclaves de la Antigua Grecia: Troya (1 espacio), Delfos (2 espacios) y el Monte Olimpo (3 espacios).

2. Atacar. Una vez bajadas las cartas deseadas, se realiza un ataque. Puede ocurrir que nuestra carta tenga enfrente otra carta del otro jugador o que el espacio de enfrente esté vacío. Para atacar, nuestra carta debe tener un valor de ataque de al menos 1 punto.

Si existe una carta enfrentada, le infligiremos un daño equivalente al valor de ataque de nuestro héroe o soldado. Esto se indicará con los marcadores de herida morados. Es decir, si yo ataco con Casandra (valor de ataque 1) le causaré una herida a la unidad enfrentada. Si Casandra lleva un escudo equipado que le incremente el valor de ataque en 1, entonces producirá 2 daños en su enemigo. Y cuando una carta sufre tantas heridas como muestre su valor de vida, deberá ser descartada.
¡Ojo! Que se pueden producir combates muy interesantes y extraños, como ver a Telémaco luchando contra Ulises (“yo soy tu padre”), o a Aquiles contra Patroclo. ¡Estos Dioses tienen unas cosas…!

Esto ocurre cuando una carta tiene a una enfrentada al otro lado del tablero. Si no es así, es decir, si enfrente el espacio está vacío, entonces conseguimos un bonus de área. Estos son: en Troya, robar una carta; en Delfos, coger un marcador de color que podremos usar para pagar al bajar una carta; y en el Monte Olimpo, adelantar un punto de victoria hacia nuestro lado.

3. Robar cartas. Por último, el jugador en turno robará dos cartas y se pasa al siguiente jugador.

El juego termina cuando:
-         Un jugador tiene todos los espacios cubiertos al inicio de su turno (gana la partida).
-         Un jugador ha llegado a 7 puntos en el Monte Olimpo (gana la partida).
-         Se terminan las cartas del mazo de robo (el más adelantado en el marcador del Olimpo será el vencedor).


Conclusión:
Batalla por el Olimpo es un juego relativamente sencillo de jugar y muy táctico. Es un juego de no mucha duración (una media hora) pero en el desarrollo de una partida se pueden ir produciendo cambios en cuanto a quién lleva la iniciativa. Nos recuerda un poco a un combate de boxeo. A veces estamos contra las cuerdas y en un par de rondas pasamos a liderar el combate. Dependerá un poco de las cartas que nos vayan saliendo y, sobre todo, de cómo las vayamos gestionando.


Conclusión final:
Es cierto que no es nuevo esto de que todo se haga mediante las cartas: las acciones, el pago, etc. (véanse otros juegos ya existentes como San Juan). Sin embargo, sí que Mathias Cramer le da un cierto aire novedoso que hace a este juego diferente y atractivo (al menos para nosotros).
Hay que conocerse las cartas para saber qué héroes nos pueden interesar más al principio o al final de la partida. Pero esto no es impedimento para disfrutarlo, pues en dos o tres partidas ya nos los conoceremos. Y os aseguramos que cuando perdáis vais a pedir revancha. ¡Que Zeus os pille confesados!

jueves, 7 de julio de 2016

Destroy BCN! Peligro: Monstruos destruyendo la ciudad condal



¡Saludos, Gameadores! Hoy vamos a reseñar un juego altamente destructivo: Destroy BCN!, el juego de Toni Serradesanferm.
Se trata de un juego editado por GDM Games, editorial a la que agradecemos una vez más su apoyo y el hacer posible esta reseña.
 
 Ficha técnica:

Autor: Toni Serradesanferm
Editorial: GDM Games
Número de jugadores:  De 2 a 4 monstruos destructivos
Tiempo de juego: 30 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años
Año de publicación: 2016

Temática:
En Destroy BCN!, nos pondremos en la piel de enormes monstruos cuya principal afición es destruir ciudades y, en este caso, se entretendrán en arrasar la ciudad de Barcelona. Existen 8 monstruos diferentes que veremos a continuación.

Contenido y diseño gráfico:
Dentro de una caja cuadrada de tamaño medio nos encontramos con el siguiente contenido:
-          1 tablero (que seguramente os recordará a un calendario de adviento).
-          4 dados de monstruo
-          87 cubos verdes
-          5 bolsas en distintos colores
-          12 piezas de ejército


-          8 cartas de monstruo
-          Hoja de reglas (en 4 idiomas)

El diseño gráfico corre a cargo de Siscu Bellido, quien se responsabiliza también de las ilustraciones junto con Pepe Boada. La ilustración de portada es destacable, con el monstruo Copitong encaramado a la torre Agbar luchando con un alienígena. Las ilustraciones de los monstruos presentan un aire cómico-desenfadado y están inspiradas en su mayoría en personajes o elementos del imaginario colectivo barcelonés.



Objetivo del juego:
Cada jugador encarnará a un monstruo que irá destruyendo la ciudad de Barcelona. El monstruo más destructivo será el ganador al final de la partida. ¿Y cómo hacemos eso? Lo vemos en la mecánica del juego…

Mecánica:
Destroy BCN! es un juego de dados en el que los dados no se tiran. ¿Cómorrr? Pues sí. Cada dado representará a nuestro monstruo. Hay 4 dados de 4 colores diferentes. Al comienzo de la partida, cada jugador tomará un dado de monstruo y una bolsa del mismo color (en la que meterá 10 cubos verdes). Elegirá una carta de monstruo al azar y ese será su personaje, con sus poderes especiales incluidos. Nos pondremos en la piel de monstruos como Kolombikus, Marcerker, Copitong, Gaudrac o “Monsterrat Vampillé”, o también de otros más universales como Cthulhu, TBO-80 o Godzinha. Cada uno con sus poderes especiales.

Sobre el tablero-calendario navideño hay que colocar los dados-monstruo de cada jugador en las casillas iniciales (con el número 2 apuntando al cielo barcelonés), y rellenar las casillas restantes con cubos verdes. El tablero es un poco extraño estéticamente, pero suponemos que es la mejor opción para que los dados, cubos y meeples no se muevan de su sitio durante la partida.


 ¿Y cómo se juega? Veamos la secuencia de juego.

Cada jugador, en su turno, debe hacer dos acciones:
a) Mover el monstruo.
b) Activar o mover dos ejércitos.

Para mover al monstruo, basta con rotar el dado en la dirección deseada tantas casillas como indique el valor del dado al inicio del movimiento (si está apuntando hacia arriba el 2, movemos 2 espacios). Durante el movimiento podemos realizar una sola vez un cambio de dirección de 90º si queremos. El movimiento del dado puede detenerse antes de tiempo si nos topamos con una casilla ocupada por otro monstruo, por un meeple de ejército o si se nos acaba el tablero. Los cubos verdes que vayamos “arrasando” a nuestro paso los guardaremos en nuestra bolsa y nos otorgarán un puntito de victoria al final.

En caso de entrar en colisión con otro monstruo (dado de otro jugador) o con el ejército (meeple), se produce un ataque. Si se ataca a otro monstruo, el monstruo atacado descarta de su bolsa el mismo número de cubos del valor de fuerza que muestre el dado atacante al entrar en colisión.

En caso de atacar al ejército, el monstruo atacante destruirá al meeple atacado si el valor del dado al detenerse es igual o mayor que el valor de ejército atacado. Hay que tener en cuenta que los meeples verdes representan una unidad de infantería, y tienen un valor de 1; los meeples marrones (blindados) tienen un valor de 2, y los azules (aviación), valor 3. En caso de derrotar un ejército, los meeples también van a nuestra bolsa y nos otorgarán puntos de victoria al final.


Después de mover nuestro dado monstruoso, tendremos que activar o mover 2 ejércitos.
Si aún quedan meeples en la bolsa negra (reserva del ejército), tendremos que introducir en el tablero dos meeples (siguiendo las reglas). Si ya no quedan militares en la bolsa, deberemos mover 2 meeples, desplazándolos en línea recta tantas casillas como sea su valor.

Y así seguiremos, repartiendo amor y destrucción por las calles de Barcelona hasta que ocurra una de estas dos situaciones:
-          no queden ejércitos en la bolsa y queden 3 o menos sobre el tablero.
-          un jugador ha sido eliminado.

Llegado este momento, los jugadores contarán sus puntos sobre una Barcelona arrasada. Cada cubo verde en su bolsa le concede un punto de victoria, y por cada 3 de puntos en valor de ejército obtiene también 1 punto de victoria. El monstruo con más puntos será el vencedor.

Conclusión:
Destroy BCN! es un juego con una gran dosis de interacción. Es interesante para 2 jugadores, pero con 3 y 4 es como más luce. Tendremos más monstruos a los que repartir leches, pero… también tendremos que tener más cuidado de no ser golpeados por ellos. Deberemos estar atentos de sus cualidades especiales para, por ejemplo, no recibir un coletazo de Godzinha aunque se encuentre lejos…

Conclusión final:
Un juego divertido y con bastante interacción. Lo disfrutaremos siempre que tengamos en cuenta que “lo que pasa en el tablero, se queda en el tablero”. A estos monstruos les gusta pegarse, destruir y dejar Barcelona en estado ruinoso. Quitando ese detallito, son verdaderamente entrañables, ¿verdad?